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02 de abril /// Sebastián Galiani: “El Gobierno debe apoyar a las

el Estado debería habilitar a que se flexibilicen las negociaciones entre el sector privado y los trabajadores

El ex viceministro de Economía Sebastián Galiani dijo que el Gobierno debe apoyar al sector privado sin prejuicios ideológicos en este conteto de aguda crisis económica.

En diálogo desde los Estados Unidos, el profesor de la Universidad de Maryland sostuvo que el decreto que suspende los despidos no resultará útil y que, en cambio, el Estado debería habilitar a una negociación más flexible entre las empresas y los trabajadores.

Por otro lado, afirmó que la ayuda pública debe focalizarse en aquellos que pierden ingresos en esta crisis y en controlar la transmisión del virus con el menos impacto negativo sobre la economía.

¿Cómo va a afectar al sector privado en la Argentina la actual combinación entre la crisis local y la global?

Lamentablemente, en el corto plazo, habrá una fuerte contracción económica. Hay varios sectores que están paralizados y tendrán que permanecer inactivos un tiempo más. Todo el producto que no realizamos mientras operan las restricciones sanitarias son ingresos perdidos. Esa caída en los ingresos de las familias afecta su demanda, incluso en sectores que aún pueden operar cumpliendo las medidas de distanciamiento social existentes. Además, todos los proyectos de inversión están paralizados y también ha caído el precio de nuestras materias primas Y prácticamente tampoco tenemos acceso a los mercados de crédito.

 En el corto plazo habrá una fuerte contracción económica. Además, todos los proyectos de inversión están parados y también ha caído el precio de nuestras materias primas

¿Tiene el Estado las herramientas suficientes para asistir a las empresas en este contexto?.

La principal política que debe llevar adelante el Estado es la de controlar la transmisión del virus afectando lo mínimo posible el funcionamiento de la economía. Ello requiere una combinación de medidas sanitarias que incluyen campañas para que la población se lave las manos con jabón, poder realizar una gran cantidad de tests que permitan aislar a la población infectada para que no transmita el virus y monitorear a sus contactos recientes; y solicitar que la población use mascaras para salir de su vivienda. Las medidas de aislamiento social son importantes, y si se observan, muy efectivas mientras duran. Sin embargo, estas enfrentan dos grandes desafíos. Primero, poder mantenerlas por un tiempo prolongado. Segundo, garantizar que el contagio se mantenga bajo una vez que estas se relajan. Las otras medidas que mencione antes son imprescindibles para lograr esto último. También es clave expandir la capacidad de atención hospitalaria para los pacientes que la necesiten. Mientras estemos en la peor parte de la recesión, las medidas de contención social y económica que pueda hacer el Gobierno son fundamentales, siempre observando la restricción agregada de bienes que enfrenta la economía en cada momento del tiempo. Ellas ayudaran a mantener un mayor acatamiento de las medidas de distanciamiento social. Acá, el Gobierno, tiene tres limitaciones importantes. Una, que ya mencioné, es la falta de acceso al mercado de crédito. Otra es la debilidad estructural del peso argentino. Finalmente, el alto grado de informalidad de la economía, que atenta contra la efectividad del paquete de asistencia económica que el Gobierno pueda sostener.

¿Qué le parecen en este sentido las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno?.

—Ha habido demoras significativas en la adopción de muchas de las medidas sanitarias que mencioné. En cambio, las medidas de distanciamiento social se han tomado a tiempo y son de suma importancia. La cuestión ahora es ver cómo se maneja la salida de las mismas y cómo se maneja el apoyo a la población afectada por la gran recesión que resulta de esta crisis sanitaria. Claramente, impulsar el programa Procrear fue una pésima medida y sostener los ingresos de aquellos que no serán afectados por la crisis tampoco es prioritario. La prioridad es asistir a aquellos afectados en sus ingresos por la situación económica.

¿Qué le parecen en este sentido las medidas adoptadas hasta ahora por el Gobierno?.

—Ha habido demoras significativas en la adopción de muchas de las medidas sanitarias que mencioné. En cambio, las medidas de distanciamiento social se han tomado a tiempo y son de suma importancia. La cuestión ahora es ver cómo se maneja la salida de las mismas y cómo se maneja el apoyo a la población afectada por la gran recesión que resulta de esta crisis sanitaria. Claramente, impulsar el programa Procrear fue una pésima medida y sostener los ingresos de aquellos que no serán afectados por la crisis tampoco es prioritario. La prioridad es asistir a aquellos afectados en sus ingresos por la situación económica.

¿Cuánto afecta este panorama la falta de arreglo del tema de la deuda?.

Claramente, no tener acceso a los mercados de crédito siempre es una desventaja y, en esta situación, aún más. Esta crisis afectó el acceso a los mercados crediticios de muchos países, pero no a todos. Por ejemplo, Chile y Perú pueden obtener crédito a tasas muy bajas, lo cual muestra una vez más la importancia de llevar sistemáticamente una política fiscal contra-cíclica.

¿Cómo creé que va a resultar el grado de aceptación de la oferta que haga el Gobierno?

—La verdad, no se conoce la oferta que hará el Gobierno, por lo cual me cuesta contestarle su pregunta. Creo que lo más relevante que puedo decir es que en esta circunstancia la prioridad del Gobierno debe estar en posponer por un tiempo los pagos de su deuda y, de ser posible, lograr fondos frescos del Fondo Monetario Internacional.

¿Es posible que el país vuelva a una situación parecida al 2002, con una caída de dos dígitos en el PBI, alta inflación y cuasi monedas?

—Existe mucha incertidumbre sobre como evolucionará la situación sanitaria, la cual es clave para predecir cómo evolucionará la economía. Dadas las medidas que se están tomando y las proyecciones disponibles para la economía, las cuales son muy inciertas, parece difícil que el déficit primario consolidado Nación-Provincias sea menor a cinco puntos del PBI este año. Financiarlo vía emisión monetaria indudablemente pondrá presión inflacionaria. Ello no implica, sin embargo, que las prioridades dejen de ser la salud pública y asegurar un nivel mínimo de consumo a la población. Sí implica que el Gobierno debería impulsar reformas que le permitan racionalizar el funcionamiento del Estado y mejorar el funcionamiento de la economía para contrarrestar esta debilidad actual. La crisis también puede ser una oportunidad.

 

 

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