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29 de julio /// Evitar el desfonde de la derecha y mantener vivo

El sexto cambio de gabinete realizó ayer el Presidente Sebastián Piñera en lo que va de su segunda administración. El ajuste, con el que modificó casi por completo su comité político, se da justo en medio de una de las crisis más grandes que ha enfrentado su coalición, detonada por la aprobación de la ahora ley que permite el retiro del 10% de los fondos previsionales. "El gabinete del Rechazo" lo llamaron en la oposición ya que el movimiento en La Moneda se dio a poco más de dos meses de que se haga el Plebiscito y entraron al gabinete los ahora ex senadores Víctor Pérez (UDI) quien es el nuevo ministro del Interior, Andrés Allamand (RN), a la cartera de Relaciones Exteriores y el ex diputado Jaime Bellolio (UDI). Todos ellos quienes ya han declarado su postura ante el proceso constituyente. Mientras que el ex diputado y hasta ahora presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, llegó al Gobierno para hacerse cargo de la cartera de Defensa. Él se declaró abiertamente a favor del Apruebo y respaldó en la última votación el proyecto del 10%.

Además salieron de La Moneda el ex jefe de gabinete Gonzalo Blumel (Evópoli), los militantes de Renovación Nacional Alberto Espina y Teodoro Ribera y el gremialista Claudio Alvarado. En tanto, fueron trasladados a otros cargos Karla Rubilar (ind) quien ahora es la ministra de Desarrollo Social y Cristián Monckeberg a Segpres. De esta manera, solo Ignacio Briones (Hacienda)representará a Evópoli en el comité político. Así y a casi un año y medio de que termine su mandato, a juicio del cientista político de la Universidad del Desarrollo, Miguel Ángel Fernández "de cierta forma este cambio de gabinete recuerda el movimiento de la primera administración Piñera". "En momentos donde la dinámica de la coalición traía más problemas que apoyos, el gobernante realiza un cambio que permite poner a los partidos por sobre la figura presidencial. Esto toma mayor relevancia teniendo en cuenta el problema que se estaba dando al interior del Congreso y la, cada vez, más tensa relación Ejecutivo-Legislativo", comentó.

A su juicio con esto el Presidente "busca volver a dar dirección a su Gobierno desde los partidos de Chile Vamos, y no así desde su propia figura". Con él coincide Marco Moreno, decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central quien sostuvo que "el balance muestra que se impuso la visión de quienes pugnaban por que el presidente compartiera el poder con los partidos". "Habrá que esperar para ver si la apuesta —no exenta de riesgo— de compartir el poder con los partidos y de matricularse implícitamente con el 'rechazo', al incorporar nombres identificados con esta opción en el gabinete, son suficiente para retomar la iniciativa política y compensar el fin del piñerismo en el equipo", planteó. Mirando las próximas elecciones De esta manera los expertos coinciden en que Piñera ya mira hacia el fin de su administración y requiere hacerlo en alianza con su coalición. Fernández recalcó que este período previo a marzo de 2022 "será probablemente con un Presidente más alejado de la primera línea, y un rol más activo de las figuras de Gobierno pertenecientes a partidos, que tendrán que buscar mantener en línea a sus colegas y encauzar los esfuerzos electorales de la coalición en el próximo año y medio. Así, la apuesta de Piñera es a mantener viva (y bien coordinada) la coalición desde su posición de Gobierno de cara a las municipales, parlamentarias y presidenciales de 2021 y mantener la banda presidencial en casa por cuatro años más". El académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales comentó a este medio con la misma perspectiva diciendo que "este Gabinete está diseñado para enfrentar las elecciones que se vienen, que no son pocas. El Gobierno se estaba desfondando desde la propia derecha. Según el estudio de Cadem de la semana del 24 julio, el Gobierno retrocede en los electores de derecha desde 56% al 28%, mientras que en el centro y la izquierda no se produjeron grandes variaciones".

"En consecuencia, este gabinete tiene por objetivo evitar la fuga desde la derecha y defender el 40% histórico. Desafortunadamente para el Presidente, este cambio también retrata el fracaso de renovar los liderazgos de la derecha y respaldar una generación de transición. Se produjo todo lo contrario. Evópoli y Blumel desaparecen del equipo político y entran los viejos conocidos, salvo el diputado Bellollio que, si bien se presenta como una opción más liberal dentro de la UDI, se acaba de unir al rechazo", destacó. El cientista político recalcó que entonces el Presidente "decidió refugiarse en los partidos, abandonando todo proyecto novedoso para la centro derecha. Piñera está entregado y este cambio refleja aquello. Lo que pase de aquí en adelante, ya no será exclusiva responsabilidad del Presidente, sino que también de los partidos que lo acompañan. Al final del día, la responsabilidades serán compartidas". Ganadores A la hora de sacar cuentas, los especialistas también observan a quienes triunfaron con este cambio determinado por el Mandatario, y posicionan a los gremialistas en esta categoría. A juicio del académico de la UDD "desde lo político-partidista sin duda alguna el gran ganador del ajuste es la UDI, quien no solo incrementa su fuerza en el corazón del Gobierno, sino también integra representantes de las diferentes facciones del partido y hace un movimiento electoral interesante". Y agregó que "la llegada al Gobierno del (ahora) ex senador Pérez le da la oportunidad a la UDI de posicionar un candidato con miras a las elecciones de 2021 en Ñuble. Renovación Nacional (como partido) también saca cuentas alegres, pues logra instalar a figuras consolidadas en ministerios importantes". El experto de la Universidad de Talca destacó que la presidenta de la UDI, senadora Jacqueline van Rysselberghe y el ministro Allamand "obtienen una victoria, si es que se puede llamar victoria intervenir un Gobierno con el 16% de apoyo, pero sumando y restando, impusieron nombres y salieron adelante". El caso de Desbordes Con atención especial es analizada la llegada de Desbordes al gabinete, quien incluso es calificado dentro de los perdedores de la determinación presidencial y aseguran que la estrategia fue que él "se mida" más en sus declaraciones. A juicio de Fernández, el ex timonel de RN "pierde protagonismo y en ese sentido, es uno de los grandes perdedores del ajuste en el corto plazo. Desde el ministerio de Defensa deberá cuidar más sus palabras y se alejará de la política contingente, que es el rol que le ha dado más crédito público".

Marco Moreno subrayó que en esta pasada "pierden Desbordes y Allamand que quedan neutralizados al ingresar ahora al Gobierno". Mientras que Morales apuntó a que "el caso de Desbordes es más difícil de analizar. No se entiende que haya decidido abandonar el protagonismo político que tuvo desde octubre en adelante, por el ministerio de Defensa". Según él, "en las práctica, el conflicto Debordes/Allamand pasa desde RN al Gobierno, pero si figuración pública va a decaer considerablemente, sin perjuicio de que pueda apoyar a Paulina Núñez o Marcela Sabat en la presidencia de RN para dar continuidad a su gestión". Evópoli ¿el perdedor? Por último, todos ven en Evópoli al perdedor de este cambio. Pues "si bien se puede establecer que el ajuste es a su vez un espaldarazo a Briones (muy cuestionado por sectores de la oposición)" -comentó Miguel Fernández- añadió que el partido "pierde una de sus figuras fuertes con la salida de Blumel". En ese sentido Morales indicó que la colectividad sale "damnificada", aunque "una lectura un tanto más audaz, indicaría que alcanzaron a saltar del barco antes de que éste se hunda".

Fuente: Emol.com

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